Editorial de Construyendo N°44. Abril- Mayo de 2012

30.Abr.12 :: General

AUNQUE NO LO QUIERA MUJICA, HAY LUCHA… Y SE CONSTRUYE UNIDAD PARA LUCHAR



“Los gobiernos no son tan de izquierda como pensábamos hace 40 años, pero tampoco pueden ser tan de derecha como tantas cosas que vimos en esta América (…) La aguja parece tender hacia el centro”.( José Mujica, en el programa “Uno a uno” de la cadena internacional CNN)
Ya a nadie puede extrañar la renuncia explícita a toda concepción de izquierda por parte del Frente Amplio y en particular del hoy presidente José Mujica.
Pero la cita del encabezado, que señala no solo el abandono de las posiciones populares por parte del Frente Amplio, sino el deseo explicito de ocupar el “centro” político, constituye toda una definición del discurso del Frente Amplio, y el contexto en que se realizan constituye toda una prueba de la falsedad del mismo y de la necesidad de su superación.
El gobierno pretende presentarse como capaz de conciliar los intereses del imperialismo con los intereses de nuestro pueblo, pretende ser capaz de conciliar los intereses de los patrones con los intereses de los trabajadores, pretende ser capaz de colocarse, en definitiva, por encima de la lucha de clases.
En los mismos días que Mujica realizaba estas declaraciones se sucedieron varios hechos que marcan el momento político.
Se realiza en nuestro país, por primera vez, la Asamblea de Gobernadores del BID, donde se reafirmo el total sometimiento del gobierno uruguayo a los dictados de esa agencia imperialista. Hecho político que constituyo un gesto de reconocimiento por parte del imperialismo a un gobierno que ha sido ejemplar en el cumplimiento de sus mandados, y que fue festejado por el mismo con grandes aspavientos.
Las medidas anunciadas en dicho encuentro, por parte de las autoridades del BID apuntan, como no podía ser de ninguna otra forma, a reforzar la dominación imperialista sobre la región, profundizando la estructura económica de productores de materias primas y prestadores de servicios baratos a los países centrales por parte de nuestra Latinoamérica. Este hecho, es el que ha rodeado de festejos el gobierno frenteamplista.
En los mismos días, el 28 de marzo, el gobierno reprimió salvajemente una movilización de docentes, padres y alumnos frente al liceo 70 de Montevideo.
La incapacidad del gobierno para asegurar las condiciones mínimas de funcionamiento del sistema educativo, debido a su compromiso con el imperialismo que le marca un programa para el mismo de total apertura al capital privado, con la consiguiente desinversión, desarticulación del sistema y destrucción de su infraestructura, lo llevan a recurrir a los aparatos represivos para frenar los crecientes reclamos de la población.
Ocurre esto en el marco de una oleada reformista sobre el sistema educativo de nuestro país, en todos los aspectos del mismo, que pretende terminar la tarea de adecuarlo a las demandas del modelo neoliberal, por lo que el gobierno pretendió con este acto de violencia, amedrentar a los sectores que se plantean resistir firmemente a dicho proceso.
Pretendiendo negar la lucha de clases, pretendiendo colocar a los asalariados y a los explotados de nuestro pueblo al servicio del proyecto imperialista, el gobierno ha terminado, como no podía ser de otra manera, llegando a una posición inevitable, a decantarse por la violencia abierta a favor de los intereses de los explotadores, lanzando la represión abierta contra el reclamo popular.
Esto es algo que no se puede obviar por más que lo quieran los defensores del gobierno en el seno de las organizaciones populares.
Este proceso no tiene vuelta atrás, el compromiso del gobierno con el imperialismo y con las patronales locales, en el marco de la crisis creciente del capitalismo, lo forzará a tomar medidas cada vez más fuertes en contra de los trabajadores y a recurrir directamente a la violencia organizada de la burguesía, en manos de sus aparatos represivos, para intentar frenar los reclamos y la resistencia popular.
Al mismo tiempo, esta agudización de los enfrentamientos de clases coloca también en primer plano la necesidad de la unidad de los explotados para luchar.
Es, sin dudas, una preocupación permanente, pero también una gran tarea pendiente, del espacio de la izquierda consecuente en el plano político y también de las diferentes expresiones del clasismo, en el plano de las organizaciones populares, el lograr avances en la concreción de la unidad para luchar.
En ese sentido estos días presentan también hechos políticos de mucha importancia.
Por un lado, la concreción de un nuevo acto del 1 de mayo alternativo, convocado por varias organizaciones clasistas en forma unitaria, señala un avance en la tarea de dar debates pendientes, de superar diferencias, de realizar acciones en conjunto, de generar los acuerdos para enfrentar con más fuerza a los entreguistas, mandaderos del gobierno, que actualmente dominan la mayoría de las direcciones de las organizaciones populares.
Sin dudas que el acto clasista del próximo 1 de mayo será un paso muy importante en ese sentido, un paso que por supuesto es solo un paso más en un largo proceso que debemos seguir asumiendo, de construcción de la unidad del clasismo desde las bases y desde la lucha de clases de todos los días.
Y el otro hecho político de trascendencia lo constituye el lanzamiento, por parte de varios grupos, entre los que COMUNA tiene el honor de incluirse, de un espacio de unidad política que busca comenzar a superar la enorme fragmentación que padece la izquierda consecuente de nuestro país.
Se trata de un hecho que, sin dudas, constituye un paso importantísimo, pero que también, a su vez, deberá constituirse en un paso entre muchos, en un largo proceso de discusiones, búsqueda de acuerdos y realización acciones políticas en conjunto, que nos permitan ir construyendo, pegados al pueblo, la unidad política indispensable para luchar por el socialismo.
En definitiva, una vez más, la realidad de la lucha de clases demuestra que el discurso de la unidad entre opresores y oprimidos, entre explotados y explotadores, solo sirve para traicionar al pueblo, aplacando su lucha y dejándolo desarmado ante la represión que inevitablemente, tarde o temprano, se desata sobre él.
Pero también esa misma realidad de la lucha de clases, pone al orden del día la necesidad, cada vez mas imperiosa, de la unidad para luchar, ente los que todos los días nos enfrentamos al imperialismo, a las patronales, al gobierno y a sus agentes dentro del movimiento obrero.

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