Por un 2013 de lucha antiimperialista y anticapitalista y de construcción de la Unidad Popular (10/1/2013)


La crisis capitalista internacional continúa agudizándose y comienza a arrastrar a los países dependientes, como el nuestro, con una fuerza cada vez mayor
Las economías de los principales países imperialistas, Europa, EEUU, continúan sin poder recuperarse y más aun su situación económica empeora día a día.
Las supuestas nuevas locomotoras del crecimiento mundial, como China, o Brasil, viven un proceso de freno y declinación de su crecimiento económico, confirmando lo que hemos repetido desde el principio de la crisis: estamos ante una crisis estructural del capitalismo, que afectara profundamente a la economía de todos los países del mundo y donde, como siempre, los países más pobres como el nuestro serán los que pagaran antes o después el precio más alto en pobreza y miseria de las masas populares.
Al mismo tiempo se recrudecen las acciones guerreristas del imperialismo, donde Medio Oriente, con sus enormes recursos naturales de gran importancia estratégica para los países imperialistas, ha sido el foco de la atención, con el recrudecimiento del genocidio del pueblo palestino en manos del estado terrorista de Israel, peón del imperialismo yanqui en la región, y con la escalada de violencia que busca la desestabilización en Siria, donde el imperialismo busca repetir el esquema que llevo a la casi total destrucción de Libia el año anterior y al establecimiento de un régimen que facilite su rapiña de los recursos del país.
En nuestro país ha culminado un año, marcado por el creciente deterioro de la credibilidad del gobierno frenteamplista frente a las masas.
El mismo ha continuado profundizando la estructura dependiente del mismo, ha continuado concentrando la producción de nuestro país en el sector agroexportador, donde el negocio sojero se consolida como el principal junto al sector cárnico, ambos totalmente en manos extranjeras.
El gobierno frenteamplista ha continuado impulsando la llegada de capitales imperialistas destinados a la rapiña de los recursos naturales de nuestro país, de manera que la concentración y la extranjerización de los principales sectores de la economía continúa aumentando exponencialmente.
Ha sido un año donde el gobierno ha mantenido una política totalmente sumisa ante el imperialismo en todos los aspectos, haciéndose cómplice, por ejemplo de la masacre del pueblo palestino, al negarse siquiera a condenar desde el discurso las acciones criminales del estado de Israel.
Ha sido otro año más de presencia de tropas de ocupación y represión uruguayas, al servicio del imperialismo, en Haití, Sinaí y el Congo.
Ha sido otro año donde la protesta social ha sido reprimida abiertamente por el gobierno, como por ejemplo en el caso de los padres, estudiantes y docentes del liceo 70, o el caso de los vecinos de Rocha, meses después.
Ha sido un año donde, con el discurso de la inseguridad, se ha acentuado un modelo represivo brutal contra los sectores mas explotados de la sociedad, avanzando e hacia la favelización de muchos barrios montevideanos y del interior, un modelo donde la policía actúa mediante operativos de tipo militar, rodeando y agrediendo barriadas enteras con despliegues de fuerzas armadas a guerra, violando los más elementales derechos humanos.
Derechos Humanos que siguen brillando por su ausencia en las cárceles de nuestro país, ubicadas entre las de peores condiciones del mundo, permanente recordatorio de lo mas abyecto de la traición frenteamplista a los principios más elementales de la izquierda.
Se está profundizando un Modelo represivo para el cual el gobierno fenteamplista ha contado con la asesoría de los mayores represores del continente, como los asesores de la policía de Nueva York, o de la ciudad de Rio de Janeiro, o de la de Medellín. Asesores que durante todo el año han estado generando seminarios y transmitiendo sus experiencias a los jerarcas de la policía uruguaya, que se prepara para avanzar en un proceso de militarización que la coloque como una fuerte fuerza de choque ante toda posibilidad de movilización social.
Ha sido también un año donde se ha continuado desnudando la torpe y vergonzosa corrupción que campea en este gobierno, siendo el caso más sonado el de la culminación del desmantelamiento de PLUNA, negociado en el cual el gobierno entero bailó al compás que desde Buenos Aires marcaba el financiador de las campañas electorales frenteamplistas, Lopez Mena.
A nivel del movimiento obrero la dirección conciliadora sigue haciéndole fielmente los mandados a un gobierno al cual cada vez se integra más abiertamente, dándole la espalda a los intereses de los trabajadores, que han visto prácticamente congelados sus ingresos en niveles paupérrimos, debido al fuerte aumento de los precios de los productos básicos y a los magros aumentos salariales y que enfrentan un fuerte proceso de endeudamiento que está complicando seriamente el panorama para el futuro próximo.
La cúpula del PIT-CNT ha continuado frenando, aislando y reprimiendo toda expresión de lucha que surja en el movimiento obrero, en defensa explicita de la política neoliberal del gobierno.
Sin embargo ha habido luchas, que aunque aisladas y traicionadas por las direcciones mayoritarias de la cúpula del PIT CNT, y aunque no han alcanzado un proceso de unificación que las potencie, mantienen claro que la resistencia popular no se puede anular de ninguna manera y que las fuerzas populares continúan latentes.
En este marco el clasismo continúa padeciendo el gran mal de la fragmentación, que lo debilita en el marco de una correlación de fuerzas muy desfavorable frente a los conciliadores.
En este sentido es de destacar la realización de un nuevo acto alternativo el 1 de mayo que contó con la presencia de diferentes vertientes del clasismo en un nuevo acto sin patrones, sin gobierno y sin burócratas.
Es una tarea de todos los días para la militancia clasista la de avanzar en la comprensión de la necesidad de encarar un proceso de unidad amplio, basado en el respeto de las variantes tácticas, en el respeto de las diferencias que existen históricamente entre diferentes vertientes del clasismo, y en la comprensión de que todas ellas son necesarias para construir herramientas unitarias que puedan incidir efectivamente en la lucha de clases a nivel de masas.
Lamentablemente al finalizar el 2012 debemos concluir que aún estamos lejos en este proceso.
La mas que factible aceleración de la lucha de clases que vendrá de la mano del decaimiento de los niveles de vida de las masas explotadas, producto de la política económica neoliberal del gobierno frenteamplista, pondrá en un futura próximo al orden del día la necesidad de contar con un clasismo fuerte y con capacidad real de disputar la dirección del movimiento obrero a las actuales direcciones serviles al gobierno.
Solamente a través de la unidad para luchar será posible colocar al clasismo en esa posición.
A nivel político, el 2012 ha sido un año de avances para las fuerzas de izquierda. Especialmente se han concretado pasos, lentos pero firmes en el proceso de construir una herramienta unitaria que englobe a varias organizaciones del campo popular, que han mantenido durante años la coherencia en la defensa del programa histórico de liberación nacional y social de nuestro pueblo.
El 29 de junio catorce organizaciones de izquierda, entre las que se encontraba COMUNA, realizamos un Encuentro por la Construcción de la Unidad Popular, en cuya Declaración final decíamos:
“Para nosotros, integrantes de las filas del pueblo que provienen de todas las colectividades políticas y principalmente militantes de la izquierda clasista y revolucionaria, hemos decidido la creación de una alternativa popular Por la Liberación Nacional y el Socialismo, que incluya a trabajadores de la ciudad y el campo, a pequeños productores (campesinos) que trabajan su tierra, a estudiantes y retirados de la actividad laboral.

Esta tarea incluye los frentes de lucha social y político, de acción política permanente, incidiendo con la modestia de nuestras fuerzas, en la lucha de clases cotidiana, siempre a favor de los trabajadores junto al pueblo y una fuerza programática que también se pueda expresar en lo electoral, que aglutine a las mayorías, hoy históricamente postergadas y en estos años burlada y traicionada por el seudo progresismo.
El logro de estos objetivos, pasa en esta coyuntura por la construcción de la unidad popular, cuyo germen se encuentra en las coordinaciones clasistas por la defensa de la independencia de clase en el movimiento obrero y las distintas coordinaciones políticas en la izquierda de lucha por el Socialismo, revirtiendo una objetiva fragmentación del espacio. Esta tarea de construcción de la unidad popular, es una tarea en la cual nos sentimos comprometidos, abierta a las filas del pueblo, aspirando a la incorporación de nuevos agrupamientos políticos, organizaciones sociales y ciudadanos comprometidos con la justicia social y la defensa de los recursos naturales y los medios de producción. Somos conscientes del desafío de la hora, dispuestos a superar todas las trabas, pues intereses superiores a los legítimos objetivos de nuestras organizaciones reclaman lo mejor de cada uno de nosotros para abrir un cauce de unidad para luchar.

Contra el imperialismo capitalista, enemigo de la humanidad.
Contra el gobierno de unidad nacional, formado por el Frente Amplio y los partidos tradicionales, personeros de los intereses del gran capital

Por la Unidad para luchar

Por la construcción de la unidad popular

POR LA LIBERACION NACIONAL Y EL SOCIALISMO

PORQUE CON ARTIGAS PROCLAMAMOS:

¡¡LA CAUSA DE LOS PUEBLOS NO ADMITE LA MENOR DEMORA!!”

Es así que desde mediados de año funciona la Coordinadora por la Construcción de la unidad Popular, que ha realizado una serie de acciones políticas en base a una serie de acuerdos programáticos fundamentales.
El final del año nos encuentra con la presentación de un programa provisorio de este espacio, con 35 puntos de consenso, basados en los principios del programa histórico de nuestra clase.
La próxima tarea es el análisis, el debate y profundización de estos puntos programáticos a nivel de las bases militantes de nuestras organizaciones, generando una base lo más amplia posible para el lanzamiento de la agitación programática entre las masas populares.

El 2013 presenta el desafío de profundizar los acuerdos programáticos, fortalecer ese espacio unitario, generando la posibilidad de actuar en todo el país en la difusión de un programa que levante, aplicados a la realidad actual, los principios del programa histórico deliberación de nuestro pueblo. La ruptura con el imperialismo, la defensa de la soberanía, la defensa de los derechos de los trabajadores y de los demás explotados, el avance hacia el socialismo.
Al finalizar un nuevo año que nos ha encontrado en los diferentes espacios de lucha popular, deseamos enviar un saludo a todos los compañeros que todos los días asumen la lucha de los explotados.

Por un 2013 de lucha antiimperialista y anticapitalista y de construcción de la Unidad Popular.
Por la Liberación Nacional y el Socialismo

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