5 Aniversario de COM.UN.A


Se cumplen este 19 de junio 5 años de la fundación de COMUNA.

Han sido 5 años de constante presencia junto a las luchas populares y de trabajo por la construcción de la unidad de la izquierda consecuente.

Han sido 5 años de altibajos, de avances y retrocesos, pero donde hemos estado siempre ligados al pueblo y sus luchas.

El surgimiento de COMUNA, cristalizado ese 19 de junio de 2008, respondía a la lectura de la situación política que en ese momento realizamos una serie de organizaciones políticas y militantes de izquierda, que constatábamos que estábamos en el momento del agotamiento histórico del Frente Amplio como representante de los intereses de los explotados de nuestro país.

Constatábamos que esa fuerza política se había convertido, ya sin ninguna posibilidad de retroceso, en una fuerza política al servicio del imperialismo y la gran burguesía local.

Eramos conscientes también de la gran debilidad del espacio de la izquierda extrafrenteamplista y de la necesidad de la Unidad sin exclusiones, que nosotros levantamos como un principio fundamental, para poder fortalecer este espacio tan necesario para los explotados de nuestro país.

El surgimiento de COM.UN.A. es un intento de superar la fragmentación, la dispersión, y la estrechez de mira de la izquierda revolucionaria; y consecuencia de un proceso expropiado a los intereses de la Clase Obrera y el Campo Popular. Es además una de las comprobaciones palmarias del agotamiento histórico de la fuerza política Frente Amplio, instrumento concebido y forjado al servicio de los intereses de las grandes mayorías, particularmente de la Clase Obrera.

Quienes estamos conformando COM.UN.A. (propuesta que continúa abierta) suscribimos un acuerdo político programático para incidir en la lucha de clases y hacia la contienda electoral. Esta Unidad Política no esconde ni deforma las diferencias ideológicas, ni tampoco éstas son un obstáculo que nos impida avanzar.

Esta organización se construía con el objetivo de levantar el programa histórico de liberación nacional y social construido al calor de las luchas de la clase obrera y el pueblo de nuestro país durante décadas. Programa traicionado por el Frente Amplio desde ya antes de asumir el gobierno y mucho más luego de asumido el mismo.

Nos proponíamos impulsar ese programa en todos los ámbitos de lucha, incluida la electoral, pero haciendo especial hincapié en que lo que queríamos construir era una organización que tuviera una acción política permanente, que trascendiera lo electoral, estando siempre junto a las luchas populares.

Al mismo tiempo levantábamos como principio fundamental el impulso de una nueva forma de hacer política que colocaba LA DEMOCRACIA DIRECTA POR SOBRE LA REPRESENTATIVA, los organismos colectivos de elaboración y control por encima de las individualidades y los caudillismos. Revocación de cargos, rotación de delegaturas, mandar obedeciendo, circulación horizontal y vertical de responsabilidades, autocrítica y crítica, rendición de cuentas ante la Clase Obrera y el Pueblo.

(Extractos de la Declaración de Principios)

Estos 5 años de práctica social constituyen el criterio de verdad para determinar si nuestros planteaos eran correctos y si la existencia de COMUNA esta justificada por el desarrollo de la lucha de clases, y si esta propuesta sigue vigente o no.

En cuanto al análisis del Frente Amplio, la realidad confirmó largamente nuestras afirmaciones. Ya al término de su segundo período de gobierno nacional nadie puede dudar que el FA es una fuerza política que ha defendido los intereses del imperialismo y de la gran burguesía uruguaya aliada estrechamente al mismo.

De la mano del FA la economía uruguaya se ha extranjerizado y primarizado en niveles desconocidos hasta ahora. Todos los principales resortes de la economía uruguaya están en manos de capitalistas extranjeros. La agricultura a gran escala, la ganadería extensiva, la forestación, junto con el turismo y la especulación financiera, son los sectores impulsados y defendidos por el gobierno frenteamplista, sumergiendo al país aún más en la dependencia económica, agotando los recursos naturales y condenando a la clase trabajadora a empleos precarios y con salarios crónicamente sumergidos.

De la mano del FA la gran mayoría de los trabajadores del país sobreviven con salarios menores a 14 mil pesos, la pobreza sigue afectando a cientos de miles de familias trabajadoras, mientras los capitalistas han generado ganancias records mediante las exportaciones y la especulación financiera.

Al mismo tiempo el endeudamiento del estado uruguayo se ha duplicado en estos casi 10 años de gobierno frenteamplista, a pesar de que el mismo ha pagado como ningún gobierno anterior lo había hecho.

De la mano del FA la represión de los sectores más explotados de la sociedad uruguaya se ha disparado. Las cárceles presentan niveles de hacinamiento nunca vistos, ni siquiera en la dictadura Los barrios pobres son sometidos a operativos militares de represión desencadenada, y se criminaliza y reprime abiertamente a los luchadores sociales.

Mientras tanto la corrupción cunde en todo el aparato estatal, tanto como en los gobiernos anteriores, con el agravante de que quienes hoy lo administran fueron durante décadas abanderados de otra forma de hacer política, de la honestidad y la transparencia.

Hoy día, ante una situación económica que se deteriora, que lleva al gobierno a congelar salarios y ante un descontento social que las direcciones afines al FA en los sindicatos y las organizaciones sociales no logran contener, estas situaciones se agudizarán.

Por el lado de las organizaciones de izquierda que se han mantenido fieles al programa de liberación nacional y social y que por lo tanto han roto, antes o después, con el FA, este período ha sido y sigue siendo de confusión, de fragmentación, de debilidad.

Tanto en el plano de la lucha social como en el de la lucha política ha sido muy difícil avanzar en procesos unitarios para luchar.

El período electoral anterior presentó, entre las organizaciones que adoptamos la táctica de participación en las elecciones, a una izquierda dividida, donde tanto COMUNA como el PT fuimos incapaces de superar el proceso de las elecciones internas para poder presentarnos en las elecciones nacionales, y donde Asamblea Popular si logró hacerlo pero obteniendo en las elecciones una votación que la dejó sin ningún representante nacional o departamental.

Se comprobó en la práctica que el espacio de la izquierda extrafrenteamplista estaba muy débil, y que el camino de la autoproclamación y el sectarismo solo conducía a aumentar esa debilidad.

Los años posteriores mostraron varios intentos de superar esa situación y siempre COMUNA estuvo presente trabajando con denuedo y perfil bajo, con flexibilidad política para avanzar en instancias unitarias a pesar de las circunstanciales diferencias tácticas, pero con gran firmeza ideológica para no tranzar con ninguno de los principios que defendemos.

Tanto en el plano social como en el político participamos e impulsamos diferentes coordinaciones y espacios de unidad para luchar que dieron sus frutos, como los sucesivos actos alternativos de los primero de mayo, la conformación del ENTEJ, la permanencia de la TCC, la creación de la Coordinadora para la construcción por la Unidad Popular, el surgimiento del periódico En Lucha, el mantenimiento del periódico Construyendo, que ha sido editado en conjunto con diferentes organizaciones a lo largo de los años, pero siempre con carácter de publicación colectiva, herramienta de construcción de unidad.

Algunas de estas iniciativas prosperaron otras no, en algunas permanecemos, de otras nos hemos retirado porque entendimos que ya las diferencias, al ser de principios, ya no permitían avanzar.

Es así que ya no participamos del ENTEJ ni de la Unidad Popular, porque en el proceso de construcción de los mismos llegamos a un punto donde los métodos de construcción adoptados por las otras organizaciones participantes chocaban abiertamente con los principios y la forma de hacer política que nosotros defendemos,

Es así que este 5 aniversario nos encuentra en un momento donde la cercanía del proceso electoral ha vuelto a desnudar que las tendencias sectarias y autopŕoclamatorias continúan predominando entre las organizaciones de izquierda, demostrando que la lección del proceso anterior no fue aprendida por nuestro espacio.

Nos encaminamos nuevamente a un proceso electoral que encontrará a la izquierda débil, fragmentada y dividida.

Pero no solo eso, sino que además nos encontramos en un momento donde la lucha de clases se agudiza y se hace cada vez más necesario poner en pie una alternativa clasista para la dirección del movimiento obrero y popular, frente a la dirección mayoritaria afín al gobierno, que se dispone a traicionar una vez más a la clase obrera y demás sectores explotados.

Sin embargo la fragmentación la autoproclamación y el sectarismo también campean en el espacio del clasismo generando confusión y debilitando las posibilidades de generar una propuesta de conjunto, seria, creíble y visible para las masas.

En definitiva la situación política es la de una fuerza política identificada históricamente con la defensa de los intereses de los explotados se desnuda como defensora del imperialismo y la burguesía, heredera de todas las políticas y todas las formas de hacer política de los partidos tradicionales, y enemiga de los intereses populares, ya no solamente ante los sectores militantes sino ya abiertamente ante las masas.

Una situación política donde la izquierda sigue dividida, confundida, débil.

Una situación política donde en el movimiento obrero y popular siguen predominando los conciliadores y donde el clasismo está débil y extremadamente fragmentado.

Una situación, en síntesis, que reclama la existencia de organizaciones que rescaten la memoria de lucha de nuestro pueblo, que levanten las banderas del artiguismo y el antiimperialismo, que defiendan el programa histórico de liberación nacional y social en todos los espacios de lucha, que impulsen una nueva forma de hacer política de cara al pueblo, rindiendo cuentas, privilegiando la democracia directa sobre la representativa, rotando responsabilidades, que trabajen cada día por la construcción de la unidad para luchar.

La existencia de esas organizaciones, donde COMUNA, es una de ellas, no solo está justificada por este momento histórico sino que es exigida por el mismo. La existencia de las diferentes expresiones de la izquierda consecuente en la defensa del programa histórico de liberación nacional y social tiene un aspecto positivo porque confirma la descomposición política del progresismo, y los diferentes planteamientos se irán unificando al calor de las luchas populares

El desarrollo actual de la lucha de clases y las perspectivas futuras de la misma ponen en los hombros de las organizaciones y los militantes que tenemos el honor de integrar COMUNA la tarea de defender y hacer crecer esta herramienta, que junto a otras, los sectores populares tienen en la lucha por su liberación definitiva.

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