Editorial de Construyendo N°60 Hay que quebrar la política económica del gobierno

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13.Ago.15 :: General

Acaba de cumplirse el primer paro general de 24hs, convocado por el PIT-CNT en varios años.
Se trata de un hecho resaltable, sobre todo si se tiene en cuenta que estamos apenas a 5 meses de instalado el nuevo gobierno.

Sin embargo no debemos engañarnos ante este hecho esperando ni por asomo que la burocracia sindical haya iniciado un camino de luchas contra su propio gobierno. Nada más lejos de la realidad. Como se analiza en uno de los artículos de este numero de CONSTRUYENDO no se puede entender esta medida si no se considera, junto al deterioro acelerado de la economía y el ajuste fiscal que ya ha lanzado el gobierno contra los trabajadores que genera una creciente tendencia la lucha de los mismos, la feroz lucha al interior del FA por el reparto de espacios de poder en el gobierno.
“No es un paro contra el gobierno” decía Marcelo Abdala, dirigente del Partido Comunista y del secretariado del PIT-CNT, lo cual resume el contenido de la medida.
Es que para la burocracia sindical realmente el paro de ninguna manera fue contra SU gobierno, sino que en realidad fue un paro para defender al mismo, tratando de aplacar las tendencias a la lucha de los trabajadores, y fue también un paro contra una parte de su gobierno al cual los sectores políticos a los que responden estos aparatos sindicales están enfrentados.

Dos efectos tuvo el paro respondiendo a esta perspectiva.
El primero fue que enseguida del paro, el gobierno presentó sus pautas salariales para el sector público, pautas que consagran la rebaja salarial y la flexibilización laboral, igual que para el sector privado, pautas que fueron saludadas como un logro por la burocracia. Con ese simple hecho, el de presentar las pautas, la cúpula sindical saludo la voluntad de dialogo del gobierno y celebro el inicio de las negociaciones, con lo cual ya comenzaron a cancelar todas las medidas de lucha que pudieron. Por ejemplo la dirección del sindicato de profesores de secundaria suspendio el paro de 48hs que tenia resuelto a nivel nacional para el 12 y 13 de agosto. Se desnuda así el verdadero objetivo con que la burocracia fue al paro el 6 de agosto. Convocaron a un paro general para copar las movilizaciones que ya venían realizando los diferentes sindicatos, buscando aplastarlas, viejo método de la burocracia sindical.
El segundo efecto casi inmediato fue que a dos días del paro en el plenario del FA se logra por parte del MPP, el PCU y Compromiso Frenteamplista la renuncia de la socialista Mónica Xavier a la presidencia del Frente Amplio.
Por supuesto que la renuncia no se debe exclusivamente al paro, sino a la acumulación de presiones que fundamentalmente desde el parlamento y desde los aparatos sindicales de estos sectores se viene haciendo sobre el FLS y sus aliados en la disputa por cuotas de poder a la interna del gobierno y la dirección del FA.

En definitiva en su política de usar al movimiento obrero como furgón de cola de sus intereses políticos la burocracia ha logrado un gran éxito con el paro del 6 de agosto.

No ocurre mismo, claro esta, para los trabajadores.

Como decíamos antes, las pautas salariales presentadas por el gobierno acompañan los lineamientos anunciados para el sector privado, así como los anuncios sobre el presupuesto quinquenal y, en definitiva, toda la concepción de su política económica.
En un contexto de caída de las exportaciones, disminución de los flujos de capital desde el exterior y fuertes tendencias a la suba del dolar, el gobierno asume una política de ajuste fiscal, fuerte aumento del endeudamiento, privatizaciones, establecimiento de aun mayores subsidios al gran capital, todo eso financiado con el aumento de los niveles de explotación mediante la rebaja salarial directa y mediante el empeoramiento de las condiciones de trabajo.

Para los trabajadores la situación es muy diferente que para la burocracia sindical.
No hay forma de escapar del hecho de que si se lucha a favor del aumento salarial, si se lucha para evitar la pérdida de derechos laborales conquistados, si se lucha por un mejor presupuesto para la salud, la educación, etc, si se esta luchando a favor de todo eso, se esta luchando, a su vez, aunque sea inconscientemente, en contra del pago de la deuda externa, contra la entrega de la riqueza del país a las multinacionales aliadas a la oligarquía local, contra las privatizaciones, se esta luchando, en síntesis, contra toda la política económica del gobierno.

Cuando Abdala plantea que el paro del 6 de agosto no era contra el gobierno miente ante los trabajadores al pretender que los mismos pueden defender su salario y sus condiciones de trabajo sin cuestionar toda la política económica del gobierno.

El gran problema que afrontan los trabajadores es que se lanzan a una lucha, producto del creciente deterioro de sus condiciones de vida, en la cual la gran mayoría de las direcciones actuales de sus organizaciones conscientemente trabajan para que pierdan de vista no solo a su real enemigo, sino también el propio objetivo de esa lucha.

Es imprescindible que los trabajadores y el pueblo explotado desarrolle la consciencia de que todas las reivindicaciones por las que lucha se unen en la lucha contra el gobierno frenteamplista y en la lucha por un programa que confronta directamente con toda la política económica del mismo.

Claro está que eso no se produce espontáneamente.
Es necesario que el clasismo logre disputar la conducción del movimiento obrero a estas direcciones burócratas.
No se trata de una conclusión nueva, por supuesto, pero el momento de la lucha de clases hace más patente que en otras ocasiones el hecho de que la gran debilidad del movimiento obrero y popular es la ausencia de una conducción que marque claramente los objetivos de la lucha, e identifique certeramente el enemigo al que hay que golpear.
Para esto no hay recetas mágicas, se trata de afrontar una tarea que el clasismo no ha logrado llevar a cabo en los últimos años, la unidad para luchar. Solamente a partir de la unidad de los diferentes sectores del clasismo detrás de este objetivo común puede generar la fuerza suficiente para disputar con posibilidades de éxito la dirección del movimiento obrero y popular a los aparatos sindicales frenteamplistas.

Los incipientes intentos de coordinaciones clasistas deberán convertirse en realidades, superando la mezquindad de cada pequeño sector, dejando de lado aspiraciones de protagonismo y atemperando las diferencias que históricamente se han mantenido entre las decenas de agrupamientos en que se divide la militancia clasista. Hay una gran responsabilidad política en todos aquellos que asumen estos análisis acerca de la necesidad de la unidad para luchar del clasismo por llevar a la práctica cotidiana la realización de esta tarea ineludible.

Solamente a partir de crecientes instancias de unidad del clasismo se podrá llevar a cabo una propaganda y una agitación efectivas entre los trabajadores encausando sus luchas hacia el enfrentamiento directo con el gobierno y hacia el objetivo de quebrar toda su política económica.

El gobierno ha declarado una verdadera guerra contra los trabajadores. Vienen por la rebaja del salario, vienen por instalar la carestía desenfrenada, vienen por privatizar todo lo que aun no han privatizado, por terminar de destruir la educación y la salud populares, todo para brindarle mas ganancias aún al gran capital.

Ante esta situación que consiste en un ataque en toda regla en contra de la clase obrera y el pueblo explotado solo se puede responder a fondo. Enfrentando a toda la política económica del gobierno en su conjunto.

Es necesario que los trabajadores asuman que para que haya mejoras reales en el salario, para detener la carestía, para frenar las privatizaciones, para defender la salud y la educación, para que el presupuesto del estado este al servicio de mejorar las condiciones de vida del pueblo, hay que romper con el imperialismo, no hay que pagar la deuda externa, hay que echar a las multinacionales, hay que expropiar el gran capital, ha que estatizar la banca, en definitiva, hay que quebrar la política económica del gobierno.

Hay que seguir luchando por la unidad del clasismo para disputar la dirección del movimiento obrero a la burocracia.

Hay que retomar la iniciativa política del pueblo en todos los aspectos.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°60. Agosto de 2015

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