Declaración Política del Primer Plenario del MRO del año. Balance de 2015 y perspectivas para 2016

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13.Ene.16 :: General



2015: Año de estancamiento económico

Los números que deja el final del 2015 reflejan el estancamiento de la economía del país y un drástico empeoramiento de la situación de los trabajadores.
Las exportaciones cayeron 11,6% en 2015 y acumulan así 13 meses consecutivos de caída. La misma es generalizada, cayeron las ventas a 14 de los 20 principales destinos de exportación.
15 mil uruguayos perdieron el empleo durante el año, 10 mil en el sector industrial. En ese sector se estima una reducción de la producción del 4%. Esto se explica en gran parte por el cierre de fábricas como Fripur, Ecolat, Schreiber Foods y Chery.
El sector de Comercio y Servicios que representa el 60% del PIB uruguayo y es el sector que mayor cantidad de trabajadores ocupa, tuvo un crecimiento en la última década del 6% en promedio. Ya en 2014 tuvo un fuerte freno creciendo apenas un 0,6% y se proyecta que 2015 habrá cerrado con una caída del 1%.
La inflación cerró 2015 en 9,44%, cifra de por sí ya muy alta, pero que maquilla el aumento mucho mayor que se dio en los productos de primera necesidad.
De esta forma, la suba de precios se volvió a ubicar fuera del rango meta establecido por el Banco Central, de entre 3% y 7%, objetivo que se incumplió en los últimos cinco años y cuyo valor es el que se usa para los ajustes salariales. La inflación del 2015 fue la más alta desde 2003. Esto confirma que la carestía tiende a dispararse impulsada por la especulación de los monopolios que fijan los precios en el país.
Esta situación de alza generalizada de los precios se ve impulsada además por la suba del dólar. El 1° de marzo, el día que Tabaré Vázquez asumió el mandato el dólar valía $ 24,90. Ya en marzo el dólar tuvo la mayor alza de la última década y nueve meses después supera los $ 30.
Se agoto el proceso de consumo masivo basado en el endeudamiento. Ya los créditos que se toman cada vez más son para pagar deuda, no para consumo. Este año más de 400 mil uruguayos solicitaron un crédito para pagar créditos adeudados.
Aumento de la carestía, aumento del desempleo, congelamiento salarial, niveles de endeudamiento que se hacen críticos, son los principales rasgos del panorama económico para los trabajadores.

Agudización de las contradicciones de clase

Este panorama económico fue la base para el agudizamiento de las contradicciones de clase en nuestro país. La burguesía aliada al imperialismo busca continuar aumentando sus niveles de ganancia, en un contexto de estancamiento económico, lo cual la lleva a vaciar y cerrar empresas dejando miles de trabajadores en la calle, plantear rebajas salariales y flexibilización laboral, a reclamar nuevos subsidios del estado, al mismo tiempo que reclama aumentar la carga del mismo contra los trabajadores.
Esta situación provoca la resistencia de los trabajadores y otros sectores populares, resistencia que se manifiesta en luchas (generalmente aisladas por la burocracia), donde se ha resistido los cierres de empresas, los despidos, las rebajas salariales y las pérdidas de derechos conquistados, llevando a que este haya sido un año muy diferente a los anteriores en cuanto a la magnitud de la movilización popular.

Ajuste fiscal

Buscando responder a las demandas del imperialismo y la burguesía aliada a él, el gobierno frenteamplista, consecuente defensor de sus intereses, ha desatado contra los trabajadores un plan de ajuste fiscal que ya ha comenzado a aplicar, pero que se desarrollara con toda su fuerza a partir del 2016.
Cuando el precio del petróleo bajo a nivel internacional, los combustibles en nuestro país subieron en un intento del gobierno por disminuir el enorme déficit de ANCAP, déficit que llevo al bochornoso proceso que se termino de completar con la recapitalización de la empresa el 2 de enero.
Al mismo tiempo el gobierno comenzó una política de tarifazos que pretende llevar a las empresas publicas a dar un superávit de 600 millones de dólares anuales lo cual solo será posible mediante una brutal expropiación a los trabajadores mediante la suba de precios de los servicios públicos.
Todo esto acompañado de la aprobación de un presupuesto quinquenal que implica negar recursos a la salud y a la educación pública, privatizaciones de activos estatales, principalmente de las empresas públicas más lucrativas, etc. Todo para asegurar el pago de los más de 10 mil millones de dólares que se pagan anualmente por deuda externa y mantener los miles de millones de dólares que mediante subsidios directos e indirectos brinda el estado a los grandes capitales, especialmente los correspondientes a las multinacionales que saquean nuestro país.

Aumento de los niveles de lucha popular

El 2015 marcó un punto de inflexión en la lucha de clases de nuestro país. Rompiendo el fuerte reflujo que se vivió en los últimos años, especialmente durante el periodo electoral, este fue un año de fuertes luchas populares.
La huelga de docentes secundarios de Montevideo, los numerosos paros que abarcaron al sistema educativo a nivel nacional, las ocupaciones y grandes movilizaciones en reclamo de más presupuesto y en rechazo a las medidas represivas del gobierno, movilizaciones donde el sector estudiantil tuvo un gran protagonismo, fueron uno de los elementos sobresalientes del año.
Pero también hubo fuertes luchas en el sector de la salud, por presupuesto, contra la privatización del Hospital de Clínicas mediante el sistema de PPP, así como en otras reparticiones estatales como en UTE, etc.
También en el sector privado se produjeron fuertes luchas, especialmente ante el vaciamiento y cierre de varias empresas, que dejaron a centenares de trabajadores en la calle.
En definitiva el 2015 marco el comienzo de un nuevo auge de luchas, aún aisladas, aún limitadas en gran parte por la burocracia sindical, pero que tienen todas las perspectivas de continuar y agudizarse en el 2016.

Represión e Impunidad

Este fue un año que marco un punto de inflexión también en lo que tiene que ver con los niveles represivos que desarrolla el estado.
El gobierno frenteamplista dejo de lado toda convocatoria a la conciliación y paso directamente a la represión abierta contra la movilización popular.
El decreto de esencialidad en la educación pública emitido el 24 de agosto, decreto que fuera derrotado por la movilización popular, y la salvaje represión en el desalojo del edificio del CODICEN, seguida de una serie de detenciones ilegales y procesamiento de luchadores sociales, fueron los puntos más altos de la labor represiva del gobierno frenteamplista.
Esto acompañado de un fuerte crecimiento del presupuesto y del número de efectivos para los aparatos represivos, especialmente para la policía militarizada, la Guardia Republicana.
Armamento de guerra, equipamiento de espionaje masivo, nuevas tropas venidas del ejercito con experiencia en violencia contra población civil, adquirida en sus misiones en Congo y Haití, son los elementos con que se equipa a este cuerpo represivo especializado en la violencia contra la lucha social.
Además, el gobierno lleva adelante una serie de medidas destinadas a intentar legitimar la presencia de las FFAA en las calles, aprovechando la situación de las inundaciones y la acumulación de basura, provocada por la falta de funcionarios y materiales en las intendencias.
Simultaneamente el gobierno frenteamplista en acuerdo con los partidos tradicionales extiende la presencia de ese mismo ejercito en Haití, donde se mantiene como fuerza invasora garantizando los intereses imperialistas en el mismo, violando una y tra vez los más elementales derechos humanos de su población.
Al mismo tiempo que los represores de hoy gozan de total impunidad, se sigue manteniendo la impunidad de los represores del pasado. Gavazzo paso las fiestas cómodamente en su casa y sigue sin haber investigaciones serias y castigo a los culpables de los crímenes de la dictadura.
Todo esto sumado al endurecimiento de las acciones represivas en los barrios populares, con el consiguiente aumento de los casos de asesinatos, golpizas y violaciones de los DDHH por parte de la policía.
La mano dura promete ser un signo distintivo del gobierno de Tabaré Vazquez y los militantes y las organizaciones populares deben asumirlo a fin de organizar la resistencia y la lucha.

Agotamiento del progresismo

Este escenario configura el agotamiento político del progresismo. Las innumerables divisiones internas, ventiladas todos los días en la prensa, situación que alcanzó un punto culminante a fin de año con los cruces de acusaciones entre el mujiquismo y el astorismo por el caso ANCAP, donde nadie se quiere hacer cargo de las consecuencias del hecho de que, al igual que los gobiernos blancos y colorados, los sucesivos gobiernos frenteamplistas usaron las empresas públicas con el fin de hacerle los mandados al gran capital imperialista y como un medio para manejar clientelismos y prebendas de todo tipo, llevando a otra empresa pública, como ya pasara con PLUNA, a la ruina.
Pero no solo los casos de corrupción y las divisiones internas marcan el agotamiento del progresismo, sino que el tema esencial es el cambio del momento en el ciclo económico capitalista. La época de auge de los precios de las materias primas, de dólar barato y de enorme flujo de capitales hacia países subdesarrollados como el nuestro, se terminó.
En la última década la pinza formada por el gobierno frenteamplista por un lado, y la burocracia sindical por el otro, apoyada en la recuperación económica a la salida de la crisis del 2002 marcó el sometimiento de los trabajadores de nuestro país a una abrumadora hegemonía de las tendencias a la conciliación de clase, a la negociación, al fortalecimiento de estructuras burocratizadas en el movimiento obrero.
Este año se confirmó que la base de sustentación de esa política, la mejora lenta pero sostenida de los niveles de empleo y salario que se habían dado en los últimos años, respecto a los niveles de lo peor de la crisis del 2002, se terminó.
Es cierto que aun la gran mayoría de las direcciones de las organizaciones populares están en manos de los aparatos frenteamplistas, y que no existe una alternativa política al frenteamplismo, visible y creíble para las masas, pero los signos de agotamiento de los mismos son innegables.
2016 un nuevo año con empeoramiento de la situación económica y profundización del ajuste fiscal
Todos los indicadores de la economía, y todos los análisis serios de la misma, coinciden en que en el 2016, en el mejor de los casos se mantendrá el estancamiento de la economía, o se pasará ya a una recesión abierta.
Se viene un mayor aumento de la carestía, especialmente en los productos de consumo popular, mayor aumento del desempleo, rebajas salariales y mayores ataques contra las condiciones de trabajo.
En ese marco el gobierno aplicará con toda su fuerza el ajuste fiscal que ya está en marcha. Privatizaciones, congelamiento y rebaja de los salarios de empleados públicos, tarifazos, recortes en salud, educación, etc.
Es decir que el escenario esperable para nuestro país es el de empeoramiento de las condiciones económicas que ya se dieron este año, lo cual prefigura un aumento de las tendencias a la lucha por parte de los trabajadores y demás sectores explotados.

2016, un año de duras luchas populares

Despidos, rebajas salariales, falta de presupuesto, privatizaciones, etc, serán motivo de resistencia de los trabajadores y el pueblo el próximo año.
Más allá que la burocracia sindical haya logrado, a través de sus diferentes maniobras, la firma de varios convenios, que imponen congelamiento y rebaja salarial, condicionamientos a los aumentos, compromisos de gestión, clausulas de paz, etc, tanto en el sector estatal como en el privado, las condiciones objetivas llevarán nuevamente a los trabajadores a la lucha.
Lo saben los trabajadores y lo saben también las patronales y su gobierno, que se preparan para el enfrentamiento y para la represión.
Será una de las tareas centrales para este año impulsar la unificación de las luchas de los trabajadores, enfrentando a la burocracia sindical que buscará una vez más aislarlas y someterlas.
Esto plantea la necesidad cada vez más acuciante para el clasismo de construir espacios unitarios, encuentros, coordinaciones, etc, para poder enfrentar a la burocracia sindical y disputarle a la misma, con posibilidades de éxito, la conducción del movimiento obrero y popular.
Al mismo tiempo, la agudización de las luchas populares, en el marco del agotamiento del progresismo, generan una gran oportunidad para el desarrollo de una referencia política de izquierda, antiimperialista y por el socialismo.
Estamos convencidos que esta no se construirá desde posturas autoproclamatorias y sectarias, sino que solamente desde el trabajo coordinado de los militantes y las organizaciones de izquierda consecuente será posible poner en pie una alternativa seria, visible para las masas trabajadoras y populares.
En suma el año que comienza plantea enormes desafíos para la militancia clasista y de la izquierda. La capacidad que demostremos de generar espacios y herramientas de construcción unitaria, marcará si estamos a la altura de las circunstancias.

¡Por un 2016 de lucha!
¡Por la unidad para luchar del clasismo y de la izquierda consecuente!
¡Por la unificación de las luchas populares!
¡Contra el imperialismo y el gobierno frenteamplista totalmente sometido a él!
¡Por la liberación nacional y el socialismo!

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL

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