Las comisiones: un instrumento democrático, para privilegiar lo colectivo

\"\" Es para nosotros un principio que el método de funcionamiento de una organización popular como la
que estamos construyendo, sea mediante organismos colectivos donde se rindan cuentas y se funcione
mandatado.
Las comisiones son la manera en la que las Comunas podían cumplir funciones ejecutivas sin perder sus
funciones deliberativas y legislativas. El método de trabajo en comisiones permite ejercer la discusión colectiva y la responsabilidad individual.
Es el método mediante el cual todos pueden aportar y crecer en el colectivo.



Luchar por la Unidad para pelear es un mandato

“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos”

La frase del comandante Che Guevara es la expresión mas moderna de la misma voz que ya levantaran otros luchadores por la libertad de los pueblos y los explotados: “Uníos caros compatriotas y estad seguros de la victoria”, nos mandataba el General Artigas, “Proletarios del mundo uníos”, es la consigna que concluye el Manifiesto Comunista de 1848.

Es para nosotros un mandato que emana de la historia y una constatación de la realidad actual, la lucha por la unidad de los explotados contra los opresores.

La división de las fuerzas populares siempre ha sido la principal arma de los imperios para someternos, la lucha fratricida entre pueblos hermanos ha sido azuzada por las embajadas imperiales y los gobiernos serviles a lo largo de la historia y lo siguen siendo (basta ver el enfrentamiento con el pueblo argentino que impulsó el gobierno del Frente Amplio, defendiendo los intereses de las multinacionales de la celulosa).

La fragmentación de la izquierda consecuente es una arma valiosísima para el reformismo que se fortalece cuando nosotros nos debilitamos y no somos capaces de trabajar de manera unificada, usando todas nuestras fuerzas coordinadamente para enfrentarlo, debilitándonos en estériles luchas sectarias.
La división de los sectores clasistas nos debilita enormemente para enfrentar a los conciliadores, agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero.

Es por eso que es para nosotros un principio fundamental el luchar por la unidad para pelear.
Unidad del espacio clasista para derrotar a los que concilian y entregan, asumiendo la lucha franca contra el enemigo de clase.

Unidad de la izquierda consecuente, para ofrecerle a nuestro pueblo una alternativa seria, fuerte, al reformismo entreguista y lanzarnos a la victoria definitiva contra la oligarquía y el imperio, conquistando el histórico programa de liberación nacional y social de nuestro pueblo.
Y unidad de los pueblos latinoamericanos, para construir la patria grande, expulsando al imperio, completando la gesta independentista inconclusa de nuestros mayores.

Ser antiimperialistas es ser artiguistas

Artigas era un criollo que conocía muy bien la campaña y sus habitantes por ser él uno más. Tenía muchos amigos en las tolderías y, por lo menos, un hijo. Hablaba el guaraní en forma fluida y se sentía más a gusto al aire libre o en una humilde toldería o enramada. Conocía de plantas y curaciones, tocaba la guitarra y cantaba.

Aquí van algunos detalles de su vida:

1807 - Segunda invasión inglesa. Artigas que ha combatido en la primera, lucha en ésta desde el Buceo. Luego de la rendición de Montevideo acosa a los ingleses en una lucha de guerrillas, teniendo su centro de operaciones en el Cerro.
1811 - Febrero: ofrece sus servicios a la Junta de Buenos Aires. Abril: Cruza el Río Uruguay y desembarca en la costa de Paysandú. En seguida asume el mando de la revolución oriental, y desde su cuartel general de Mercedes dirige una proclama, a los revolucionarios que termina así:
“A la empresa caros compatriotas, que el triunfo es nuestro: vencer o morir sea nuestra cifra; y tiemblen los tíranos de haber excitado vuestro enojo, sin advertir que los americanos del sur están dispuestos a defender su patria; y a morir antes con honor, que a vivir con ignominia en afrentoso cautiverio”.
18 de mayo - Libra la batalla de Las Piedras donde despliega sus dotes de estratega, venciendo al ejercito español más numeroso y mejor pertrechado que el oriental. Al terminar el parte de dicha batalla desde su campamento del Cerrito nos dice: “Son los momentos en que me considero elevado por la fortuna al grado de felicidad más alta, si las armas de mi mando han podido contribuir a perfeccionar la gran obra de libertad de mi amada patria”
1812 - A fines de 1812 Artigas con su ejército de indios, negros y gauchos domina la campaña del Territorio de Montevideo. Se enfrenta al centralismo de Buenos Aires. Porteños y portugueses unifican esfuerzos para combatir a los charrúas y debilitar a Artigas. El gobernador de Montevideo rompe el armisticio con Buenos Aires. Los porteños hacen un convenio con los portugueses para la evacuación de la Banda Oriental. En enero Artigas acampa en el Ayuí. En octubre se produce el segundo sitio de Montevideo.
1813 - Artigas se incorpora a él el 21 de febrero de 1813. Sumándose los Charrúas en el mes de agosto.
Abril - Artigas propone en el CONGRESO de TRES CRUCES el reconocimiento de la Asamblea de las Provincias del Río de la Plata. Dicta las famosas INSTRUCCIONES DEL AÑO XIII para los diputados orientales donde plantea:
a) independencia absoluta;
b) un gobierno republicano y federal y una confederación de provincias;
c) libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable;
d) igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y pueblos;
e) instauración de los tres poderes del Estado con independencia entre sí;
f) trabas constitucionales para prevenir y combatir el despotismo militar
1815 - Enero - Se levanta la bandera de Artigas en Arerunguá.
26 de febrero - Las fuerzas de Artigas entran en Montevideo.
Abril - Las Provincias de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fé, Córdoba, Misiones y la Banda Oriental forman la LIGA FEDERAL y Artigas recibe el título de “Protector de los Pueblos Libres”
10 de setiembre - Artigas promulga EL REGLAMENTO PROVISORIO PARA EL FOMENTO DE LA CAMPAÑA. Al hacer la entrega de tierras a aquellos que la trabajan aclara “con prevención que los más infelices sean los más privilegiados”.
1818 - 9 de abril - Los portugueses ocupan Purificación (la capital-campamento artiguista)
1820 - 22 de enero - los portugueses derrotan definitivamente a las tropas artiguistas en la batalla de Tacuarembó.
Setiembre - Artigas cruza el río Paraná, junto con Ansina y un grupo de familias y lanceras y lanceros negros, internándose en el Paraguay.

El artiguismo fue derrotado por un Portugal militarista y cruel. Al darle la espalda los centralistas de Buenos Aires, las tropas gauchas fueron masacradas, y los portugueses se quedan en la Banda Oriental.
Solo con lo puesto se fue al Paraguay.

El repliegue no significó que el caudillo abandonaba voluntariamente la lucha. Muy por el contrario, se dirigió hacia el norte para concretar una alianza política y recomponer así su proyecto americanista y multi-étnico. Ansina, su gran compañero y amigo, lo expresa en uno de sus poemas: “Pronto nos verán regresar… Volverá a enrojecer… Nuestro ceibo notable… ¡Será la hora de volver!

Cuando en 1841 el traidor Rivera invitó a Artigas a volver, éste ni siquiera abrió el rollo del mensaje.
1845 - López nuevo gobernante del Paraguay hace trasladar al prócer hasta las cercanías de Asunción en la quinta de Ibiray. Allí recibe la visita de uno de sus hijos, José María, quien en vano intentó traerlo a la patria. Era en plena Guerra Grande y Artigas fue nuevamente invitado a volver por el Gobierno de Montevideo. Con los orientales divididos y en guerra sirviendo los intereses de diferentes bandos imperialistas, se negó a volver.
23 de setiembre de 1850 - Artigas muere a los 86 años.

Poco queda por agregar. Toda una vida de lucha contra el imperio, por la libertad y la unidad de los latinoamericanos, en defensa de los más explotados.

Asumir la continuidad de su lucha es asumir el antiimperialismo, la lucha por la liberación de nuestro pueblo y la de los explotados.

Qué significa para nosotros asumir el nombre COMUNA

La palabra COMUNA esta profundamente unida al concepto de rebelión popular contra la opresión.
A lo largo de la historia, muchas veces usada por sus enemigos en sentido peyorativo, la palabra comunero identificó al miembro del sector del pueblo que se levantó contra el señor y contra el opresor extranjero.
La Comuna aparece en el levantamiento de las ciudades castellanas en 1520 contra el nombramiento de Carlos V como Rey, un extranjero que ni siquiera hablaba el idioma de su pueblo. La rebelión estalla cuando se pretende poner a Castilla como un apéndice más del imperio romano-germánico, insuflando los ánimos de los más diversos sectores sociales en la defensa de la soberanía.
Pero hay otro componente que es fundamental, el rol protagónico que en este proceso juegan los sectores más explotados que comienzan a levantarse no solo en oposición al rey y en defensa de la nación, sino en defensa de sus propios intereses de clase enfrentando a los señores.
Como forma de gobierno de las ciudades rebeldes, las comunas ejercen el poder total en representación del pueblo, tienen tanto carácter legislativo como ejecutivo, siendo su principal misión la de organizar la sociedad mientras se realiza la defensa contra la reacción.
La rebelión castellana es aplastada por las armas del rey y la aristocracia y los comuneros son salvajemente asesinados.
Este es otro rasgo común a las experiencias comuneras que la humanidad ha desarrollado: la violencia, el odio, con que son atacadas por los sectores imperiales y las clases explotadoras, el intento casi desesperado de borrar toda huella de su existencia, todas características que derivan del miedo que despiertan este tipo de experiencias en las clases explotadoras, cuando los sometidos, los ninguneados, los siervos, los explotados, adquieren conciencia de que pueden dirigir la sociedad, organizarla y hacerla funcionar mejor que los parásitos explotadores. Una y otra vez, aquellos que se quieren oponer al avance de la historia, trataron de borrar todo rastro de las comunas que se levantaron contra ellos y por cierto tiempo los desplazaron, demostrando al mundo que se puede vivir sin los explotadores.
Tras prácticamente un año de rebelión, se habían reorganizado los partidarios del emperador (particularmente la alta nobleza y los territorios periféricos castellanos, como Andalucía), y las tropas imperiales asestaron un golpe casi definitivo a las comuneras en la batalla de Villalar, el 23 de abril de 1521.
La lucha comunera contra el absolutismo fue derrotada finalmente en 1522 en Castilla pero la semilla de rebeldía no se apagara jamás.

Poco después le toca el turno a nuestra América Latina comenzar su larga lucha, aun hoy inconclusa, contra la prepotencia imperialista y la explotación. Las Revoluciones de los Comuneros paraguayos, liderados por el panameño José de Antequera y el nacido en Asunción Fernando Mompox son consideradas como antecesoras a los movimientos independentistas de América del Sur.
Es en la heroica Asunción donde por primera vez se vive en América la experiencia de un gobierno popular, la comuna, desafiando el mandato del imperio español que impedía a los criollos elegir su propio gobierno. Es la primer señal de las futuras luchas por la independencia latinoamericana.
Los comuneros de Asunción son derrotados y la insurrección es ahogada en sangre por los ejércitos del Alto Perú, mandados por el imperio y la aristocracia criolla que ya comienza a jugar su papel de traidora de la causa de la emancipación y defensora de los intereses imperiales, papel que hasta el día de hoy sigue jugando.
El movimiento comunero fue definitivamente aplastado en 1735 por un ejército de indios y soldados del Plata comandados nuevamente por Zabala. La represión fue salvaje, los principales comuneros fueron ejecutados y sus miembros repartidos por diversos puntos. Las viviendas de los comuneros fueron echadas por los suelos y sus tierras sembradas de sal. Se prohibió en la provincia hablar del tema y que nunca más se reuniese junta o común.

Posteriormente ya en el siglo XVII demostrando que la continuidad de las luchas comuneras no se perdía y ya no se perderá más, es el virreinato de Nueva Granada donde se produce el levantamiento popular contra las injusticias a las que sometía a la población por parte del régimen colonial.
En sus comienzos los protagonistas visibles eran los pobres, tanto mujeres como hombres. Las revueltas comenzaron luego a incorporar personas de otros sectores: comerciantes, carniceros, pequeños agricultores y la rebelión se extendió. También se incorporaron indígenas, que agregaron al pliego de demandas la devolución de tierras tomadas a las comunidades amerindias.
Los rebeldes constituyeron la junta llamada “El Común” de donde devino el nombre de “Comuneros”.
Mas de 20.000 campesinos indios y otros sectores populares marchan sobre Santa Fe (hoy Bogotá) y logran imponer todas sus condiciones al gobierno del Virreinato, pero son traicionados y luego de dispersados, perseguidos y masacrados.

Ya en el siglo XIX, se vive la inolvidable experiencia de la Comuna de Paris.
Allí, por primera vez en la historia son los obreros los principales protagonistas de la lucha. Como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas y el cambio de las relaciones de producción en la sociedad, la lucha entre siervos y señores, entre burgueses y nobles, da paso a la lucha entre obreros y burgueses.
La Comuna de París fue proclamada el 28 de marzo de 1781.
Debido a la falta de tiempo (la Comuna pudo reunirse menos de 60 días en total) sólo unos pocos decretos fueron implementados, sin embargo sus planteos fueron precursores de muchas demandas modernas. Éstos incluían: remisión de las rentas, que habían sido aumentadas considerablemente por caseros, hasta que se terminase el asedio; la abolición del trabajo nocturno en los cientos de panaderías de París; la abolición de la guillotina; la concesión de pensiones para las viudas de los miembros de la Guardia Nacional muertos en servicio, así también como para sus hijos; la devolución gratuita de todas las herramientas de los trabajadores, a través de las casas de empeño estatales; se pospusieron las obligaciones de deudas y se abolieron los intereses en las deudas; y, alejándose de los estrictos principios “reformistas”, el derecho de los empleados a tomar el control de una empresa si fuese abandonada por su dueño.
El Concilio terminó con el alistamiento y reemplazó el ejército convencional con una Guardia Nacional de todos los ciudadanos que podían portar armas. La legislación propuesta separaba la iglesia del estado, hacía que todas las propiedades de la iglesia pasaran a ser propiedad estatal, y excluía la religión de las escuelas. Se les permitió a las iglesias seguir con su actividad religiosa sólo si mantenían sus puertas abiertas al público por la tarde para que se realizasen reuniones políticas. Esto hizo de las iglesias el principal centro político participativo de la Comuna. Otra legislación proyectada trataba de reformas educativas que permitirían que la educación y la práctica técnica fueran disponibles para todo el mundo.
Los miembros del concilio, que no eran «representantes» sino «delegados» y podían ser inmediatamente cambiados por sus electores, debían realizar funciones ejecutivas aparte de las legislativas.
Aislada, ahogada en sangre por los cañones prusianos y las fuerzas de la burguesía, la Comuna es derrotada y más de 50.000 personas son asesinadas.

La Comuna de París es tomada como ejemplo por las más variadas corrientes revolucionarias debido a la variedad de tendencias, el alto grado de control por parte de los trabajadores y la notable cooperación entre los diferentes bandos revolucionarios.
La Comuna de Paris fue la precursora de los soviet, la forma que adoptara el poder popular en la Rusia zarista cuando el pueblo liderado por la clase obrera enfrente al estado autocrático y lo derrote convirtiéndose en la primer revolución obrera triunfante en la historia.

La Comuna es la alternativa que levantan los sectores más explotados del pueblo para asumir el control de la sociedad. Es el poder popular contra el poder de la opresión y la represión. Con las lógicas variantes, es la forma de organización que en los últimos siglos han ido encontrando, probando y perfeccionando los que luchan contra los imperios, en defensa de la soberanía y contra la explotación en los más diversos rincones de la Tierra.
Es la forma que nuestra Latinoamérica y nuestra Banda Oriental han sabido experimentar en la gloriosa época de la rebelión contra el imperio español y portugués.

Como continuadores de esa lucha inconclusa (aunque ahora sea el imperio yanqui el que nos oprime y sumerge en la miseria y la barbarie), reivindicamos la lucha por el poder popular.
Reivindicamos la experiencia de más de casi cinco siglos de luchas y estamos orgullosos de continuar levantando las banderas de los comuneros de Castilla masacrados por el emperador Carlos, de los comuneros de Asunción y de Nueva Garanda, masacrados por los ejércitos del imperio español, de los comuneros de Paris, (precursores de las revoluciones obreras del siglo XX), masacrados por los cañones de la burguesía francesa aliada al imperio prusiano. Las mismas banderas de Artigas que flamearon en Purificación hasta la derrota de 1820.
Las banderas que levantaron todos aquellos que a lo largo de la historia de nuestro país enfrentaron a la opresión y la explotación y cayeron luchando por la libertad de nuestro pueblo.

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Publicado en el Construyendo Nº36 de junio 2009. Páginas 4 y 5

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