Asumir el numero 1820 es comprometerse con una lucha inconclusa

“Para nosotros 1820 marca una derrota circunstancial, pero que señala el momento en que nuestro pueblo comenzó el duro proceso, aun inconcluso, de buscar los caminos hacia su liberación, ya sin su líder más grande”



1820 es el año de la derrota militar de Artigas.

Atacado por las fuerzas imperiales portuguesas, traicionado por los conciliadores, oportunistas, siervos del imperio de su época -entre ellos Rivera, alcahuete de los invasores portugueses-, y los gobernadores de las provincias de Entre Ríos -Francisco Ramírez- y de Santa Fe -Estanislao López-, que se habían aliado con el gobierno Porteño, el Ejército Artiguista es derrotado en la batalla de Tacuarembó el 22 de enero de 1820.

Artigas se retira a Corrientes, desde donde, luego de dar la última lucha por reunir a las Provincias de la Liga Federal enfrentando al traidor Ramírez con fuerzas militares muy inferiores, y cayendo derrotado en el territorio de Entre Ríos, debió retirarse al Paraguay.

Las banderas de la reforma agraria, de un desarrollo autónomo, de la extensión de derechos democráticos para los sectores populares, de la lucha sin cuartel contra todo imperialismo, de la unidad de los pueblos latinoamericanos, fueron defendidas por el ejército popular contra las tropas de élite del imperio y los gobiernos alcahuetes.

La derrota militar en tales condiciones de aislamiento no es nada extraño, pero tampoco nada definitivo.
Quienes han renegado de la lucha por la libertad de nuestros pueblos ven en 1820 la derrota de las ideas políticas que levantara Artigas, para justificar la renuncia que hoy en día hacen a la lucha por defender esas ideas, más vigentes que nunca.

Para nosotros 1820 marca una derrota circunstancial, pero que señala el momento en que nuestro pueblo comenzó el duro proceso, aun inconcluso, de buscar los caminos hacia su liberación, ya sin su líder más grande.

1820, para nosotros es una fecha que marca el compromiso de mantener bien altas las banderas de los que cayeron luchando. Es la fecha que revivieron cada uno de los compañeros que a lo largo de la heroica historia de nuestro pueblo cayeron luchando por la libertad, contra los explotadores y contra los imperios que nos han esclavizado y nos esclavizan hasta hoy.

1820 marca la derrota del ejército de Artigas, de indios, gauchos, negros, mulatos. Los alcahuetes del imperio que gobernaron después, como el genocida Rivera, se encargaron de arrasar con los que quedaron.
Pero los explotadores siempre de encargan de crear a sus propios verdugos y así surge la clase obrera uruguaya, que casi siempre sin saberlo, inconscientemente, levantó las banderas que sostenían los que cayeron en 1820. Es a fines del siglo XIX y principios del XX que las luchas de los obreros anarquistas dan origen el movimiento obrero uruguayo, heredero de la gesta Artiguista, en la lucha por la libertad de nuestro pueblo.

Movimiento obrero que en su desarrollo y maduración, al fragor de los enfrentamientos contra sus opresores, da forma moderna a esa lucha uniéndola de manera indeleble con la lucha por la liberación de todos los explotados, por el fin de toda explotación, por la destrucción del capitalismo, por el socialismo.

El posterior desarrollo de la lucha de clases de nuestro país demuestra que siempre el eje de la misma ha estado en la lucha de los explotados por el fin de la opresión imperialista sobre nuestro suelo, por el fin de la explotación y por la unidad de los pueblos latinoamericanos.
Es por eso que podemos afirmar que las banderas Artiguistas no cayeron en 1820, sino que pasaron para siempre a ser patrimonio de los más infelices, los más explotados, los que han luchado y luchan aún en este suelo oriental.

Su programa sigue vivo: la reforma agraria, recuperando para el pueblo la riqueza de nuestro suelo, expropiando a “los malos europeos y peores americanos”, previendo que “los más infelices sean los más privilegiados”, rompiendo con el imperio, son los ejes del programa vuelto a levantar en el Congreso del Pueblo en el medio de las luchas de los 60.

Programa traicionado mil veces (hoy por los gobernantes frenteamplistas), pero mil veces vuelto a levantar por los luchadores populares, enfrentando dictaduras abiertas y gobiernos supuestamente democráticos que no dudan nunca en levantarle la mano al pueblo para defender a los oligarcas y al imperio.

Asumir la fecha de 1820 implica para nosotros asumir ese compromiso, el de mantener vivas esas banderas, esos principios y ese programa. Es asumir el compromiso de continuar la lucha de todos los que cayeron, en 1820, y de los que cayeron en tantas luchas que nuestro pueblo ha dado después.
Es asumir la lucha de todos los compañeros que día a día continúan peleando por la liberación de nuestro pueblo y por el Socialismo.

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Publicado en el Construyendo Nº36 de junio 2009. Página 7

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