Declaración por el 1° de mayo de la Coordinadora Guevarista Internacionalista - CGI

01.May.20    General
   

El capitalismo solo nos deja por perder nuestras cadenas.
¡Trabajadores de todos los países a unirnos en la lucha revolucionaria!


Estamos conmemorando un nuevo 1° de mayo, día de lucha de la clase obrera mundial, en el marco de la agudización de la crisis capitalista que implica un brutal golpe para la clase trabajadora y las masas explotadas de todos los países.

La actual crisis sanitaria, que estallara en el corazón de las potencias imperialistas y que comienza a extenderse a los países sometidos, donde por supuesto sus efectos serán mucho peores, agrava las terribles condiciones de trabajo y de vida de la gran mayoría de nuestra clase y de las masas populares.

A nivel mundial la burguesía ha sometido a la enorme mayoría de la clase trabajadora a condiciones de trabajo y de vida que se hacen insostenibles.
El desempleo afecta a centenares de millones de trabajadores y los que tienen un empleo están sometidos cada vez a condiciones más precarias. El empleo informal abarca a una enorme proporción de la clase trabajadora, centenares de millones de trabajadores, que no cuentan con ningún tipo de protección legal ni acceso a la seguridad social. En América Latina más de la mitad de todos los que tienen un empleo, más de 140 millones de trabajadores, son trabajadores informales.

Estas condiciones de trabajo cada vez peores se reflejan en condiciones de vida insostenibles para la mayoría de nuestra clase y para el resto de los sectores populares explotados y oprimidos.
Al 2019 el hambre asolaba a más de 820 millones de personas en el mundo, pero había más de mil trescientos millones de personas que no tenían asegurada una alimentación regular y adecuada, lo cual llevaba el año pasado a unos 2 mil millones de personas sumergidos en la hambruna o al borde de la misma. Más de 2 mil cien millones de personas no tienen acceso al agua potable. Además, en tiempos de crisis sanitaria, más de 3 mil quinientos millones de personas no tienen acceso a una cobertura médica básica. Y así se podría continuar detallando indicadores que muestran como la gran mayoría de la clase trabajadora mundial y los otros sectores del pueblo explotado soportan condiciones de vida cada vez más miserables.
Los efectos de la actual crisis amenazan con aumentar dramáticamente esas cifras.
Decenas de millones han perdido sus trabajos, centenares de millones de trabajadores informales han quedado sin posibilidad de trabajar y por lo tanto sin ningún ingreso para mantenerse, y estas cifras tienden a aumentar a medida que la crisis se extiende.

Realmente el capitalismo no va dejando a nuestra clase a nivel mundial nada que perder excepto sus cadenas.

La fase decreciente del ciclo capitalista, es decir la fase de estancamiento económico que lleva a la crisis abierta y que viene inexorablemente luego de todo periodo de expansión de la economía en este sistema, desnudó la fragilidad enorme que tuvo la recuperación económica de principios de siglo, sumergiendo a todos los países y especialmente a los países sometidos como los de nuestra América Latina, en procesos de aumentos de impuestos, de aumento del desempleo, de reducciones salariales, de recortes de derechos laborales, en definitiva en procesos de ataque contra las condiciones de trabajo y de vida de las masas populares.

Ante esta situación que se venía desarrollando mucho antes de la crisis sanitaria los trabajadores y otros sectores populares han protagonizado duras luchas.
Las más visibles recientemente fueron las que en nuestro continente protagonizaron las masas populares en Ecuador, en Chile, en Colombia, donde se produjeron grandes movilizaciones de masas, sobre todo en las ciudades, con elementos de fuerte radicalidad y que sufrieron una terrible represión por parte de los estados, generando centenares de muertos del campo popular.

Más allá de esos casos puntuales y que tuvieron mayor repercusión, la lucha de la clase trabajadora, y de otros sectores populares como el campesinado, los pueblos originarios, etc, se ha expresado en todas partes, de las más variadas formas y en una tendencia claramente creciente. Huelgas, ocupaciones de lugares de trabajo, piquetes, movilizaciones de masas, cortes de rutas, así como acciones directas contra los intereses capitalistas y los estados, luchas guerrilleras que surgen o se mantienen desde hace años o incluso décadas, además de todas las otras variantes que puede asumir y asume la lucha de las masas.

Los gobiernos empeñados en llevar adelante las políticas serviles al imperialismo no han dudado en poner en juego toda la fuerza de sus enormes aparatos represivos para intentar aplastar la lucha popular. La clase trabajadora debe asumir que esto será siempre así y que el camino de su liberación no será otro que el de una lucha larga y cruel.

Sin embargo, el enemigo más difícil de enfrentar, el primer gran obstáculo a superar por parte de la clase trabajadora en su tarea histórica de dirigir al resto de las masas explotadas en la lucha contra la explotación, es el expresado por las tendencias conciliadoras, por el reformismo, por el oportunismo en el propio seno de las organizaciones de la clase trabajadora.

Todavía se mantiene la fuerte hegemonía de las tendencias que representan la política de conciliación de clase en la dirección de las organizaciones mayoritarias de la clase trabajadora en todos los países. Las principales centrales sindicales, los sindicatos más fuertes, así como el resto de las organizaciones de masas más importantes, están en su enorme mayoría bajo el dominio de los aparatos sindicales y sociales que responden al reformismo político en sus más variadas expresiones.

Las tendencias clasistas y de la izquierda revolucionaria existen y han resistido en todos lados el auge reformista y los embates represivos, pero siguen siendo minoritarias, con escasa influencia sobre las masas actualmente, y además están sometidas a una enorme fragmentación potenciando la debilidad de este espacio.

Es la tarea fundamental de esta etapa construir la unidad del clasismo y de la izquierda revolucionaria. Solo a partir del trabajo unitario se podrá transformar la actual debilidad en la fortaleza necesaria para asumir las enormes tareas que la lucha de clases nos depara. En ello se deben volcar los mayores esfuerzos.
Solamente a partir esto será posible para las organizaciones revolucionarias y para el clasismo estar a la altura de las demandas que la tendencia a la agudización de la lucha de clases y el auge de la lucha de las masas pone en el tapete.
La tarea que compete al clasismo y a la izquierda revolucionaria es aportar organización y consciencia a la lucha de la clase trabajadora, en un continuo proceso de mutuo aprendizaje, dándole perspectiva revolucionaria a la misma. Y para esto debe asumir la responsabilidad de desplazar al reformismo de la conducción mayoritaria del movimiento obrero y popular.
Solo así la clase trabajadora estará en condiciones de liderar al resto de los sectores populares, unificando todas las luchas en una sola, tras la conquista de un programa de transformaciones radicales de la sociedad, antiimperialista y hacia el socialismo.

Solamente con una dirección revolucionaria, la unidad de la clase trabajadora tendrá carácter revolucionario y podrá colocar a su lado al resto de las masas explotadas y oprimidas del pueblo.

Una vez más la enorme miseria empuja a millones de trabajadores a la lucha. Es la responsabilidad de la izquierda revolucionaria y del clasismo dar orientación y organización a esa lucha en una disputa sin cuartel contra el reformismo, contra las tendencias que apuestan a la política de conciliación de clases para continuar sometiendo a la clase trabajadora y a las masas explotadas y oprimidas al juego de la institucionalidad burguesa.

¡Por la unidad del clasismo!
¡Por la unidad de los revolucionarios!
¡Por la unificación de las luchas de la clase obrera y del pueblo explotado bajo un programa antiimperialista y por el socialismo!
¡Viva el primero de mayo!
¡Viva la clase trabajadora!

Coordinadora Guevarista Internacionalista (CGI)
Colectivo ContraMuro (Argentina)